El XI Congreso Internacional sobre Papagayos de Tenerife ha reunido a 800 especialistas de 57 países en su 40 aniversario
Hay encuentros que se miden por sus cifras y otros que se explican mejor por los vínculos que son capaces de crear. El XI Congreso Internacional sobre Papagayos de Tenerife ha tenido ambas cosas. Durante cuatro días, 800 biólogos, veterinarios, científicos, criadores y conservacionistas procedentes de 57 países se han dado cita en Tenerife en torno a una pasión común y a un objetivo compartido: avanzar en el conocimiento de las psitácidas y transformar ese conocimiento en herramientas para su bienestar y conservación.
Organizado por Loro Parque y Loro Parque Fundación, el Congreso ha contado con el respaldo del Gobierno de Canarias, a través de Promotur Turismo de Islas Canarias; el Cabildo de Tenerife, a través de Turismo de Tenerife; y el Ayuntamiento de Puerto de la Cruz, instituciones que han acompañado una edición especialmente significativa tanto por su dimensión internacional como por la proyección que supone para Tenerife como destino vinculado al conocimiento, la ciencia y la conservación.
Y es que esta no ha sido una edición más. En 2026 se cumplen 40 años desde que Loro Parque organizara, en 1986, el primer Congreso Internacional sobre Papagayos de Tenerife. Cuatro décadas durante las que el encuentro ha acompañado la propia evolución de la avicultura, la medicina veterinaria y la ciencia de la conservación, al mismo tiempo que ha ido tejiendo una extraordinaria comunidad internacional.
Aquella primera cita reunió a 560 participantes. Hoy, la fotografía es global: 800 especialistas de 57 países, entre ellos representantes de 15 naciones que se han incorporado por primera vez al Congreso. Una diversidad que ha vuelto a convertir Puerto de la Cruz y Tenerife en un auténtico punto de encuentro entre continentes.
Unidos por el amor a la naturaleza
El ambiente empezó a sentirse antes incluso de que comenzaran las conferencias. El 14 de septiembre, la jornada de acreditaciones fue también la de los primeros abrazos, los reencuentros entre participantes habituales y las presentaciones entre quienes llegaban por primera vez a Tenerife. Tras meses de preparación, las credenciales daban paso a cuatro días en los que las conversaciones sobre genética, nutrición, reproducción, bienestar o conservación continuarían muchas veces más allá de las salas de conferencias.
Esa primera jornada culminó en uno de los escenarios más estrechamente vinculados a la historia del Grupo Loro Parque: el Hotel Botánico & The Oriental Spa Garden, donde tuvo lugar el cóctel oficial de bienvenida.
Más que un acto protocolario, fue la primera expresión de uno de los rasgos que ha definido al Congreso desde 1986: la combinación de conocimiento y convivencia. Porque muchas de las relaciones profesionales que hoy conectan a especialistas de distintos países comenzaron precisamente alrededor de una mesa, durante una visita o en una conversación informal entre ponencias.
Un congreso que evoluciona de la mano de la ciencia
Si algo ha demostrado esta undécima edición es hasta qué punto ha evolucionado el conocimiento sobre los papagayos desde aquel primer encuentro.
Hace cuatro décadas, buena parte de la información disponible procedía de la observación y de la experiencia acumulada por los criadores. Selección de parejas, incubación, alimentación, manejo de pichones o diseño de aviarios constituían buena parte del saber compartido. Aquella experiencia continúa siendo imprescindible, pero hoy dialoga con disciplinas altamente especializadas: genética, medicina veterinaria, tecnologías reproductivas, nutrición, bioseguridad, comportamiento, bienestar animal o enriquecimiento ambiental.
Ese cambio ha quedado reflejado en un programa científico que ha abordado los desafíos de las psitácidas desde perspectivas muy diferentes.
La calidad de las intervenciones tuvo su reconocimiento entre los propios asistentes. A lo largo del Congreso, los participantes pudieron votar a los ponentes que más habían destacado durante las jornadas. El más votado fue el Dr. Michael Lierz, director de la Clínica para Aves, Reptiles, Anfibios y Peces de la Justus-Liebig-Universität Giessen, cuyo trabajo recibió así el reconocimiento directo de la comunidad.
Conversaciones que continúan alrededor de una mesa
Una de las novedades que mejor refleja el espíritu del Congreso han sido los Leaders Breakfast, encuentros de formato reducido celebrados cada mañana antes del inicio de las sesiones.
Lejos del modelo tradicional de conferencia, estos desayunos han permitido compartir mesa con especialistas y debatir de manera directa sobre tres aspectos esenciales: cría, incubación y nutrición. Las plazas limitadas y el formato cercano fueron concebidos precisamente para facilitar preguntas, intercambio de experiencias y conexiones profesionales entre participantes y expertos.
Es también ahí donde se entiende que el conocimiento no circula únicamente desde un escenario hacia un auditorio. Parte del valor de una reunión internacional de estas características reside en hacer posible que experiencias desarrolladas en lugares separados por miles de kilómetros puedan contrastarse y enriquecerse mutuamente.
La Vera: donde la conservación puede verse de cerca
Si las conferencias mostraron la evolución teórica y científica de los últimos 40 años, las visitas diarias al Centro de Cría de Loro Parque Fundación, en La Vera, permitieron contemplar su aplicación práctica.
Cada una de las jornadas del Congreso incluyó una visita de participantes al centro, que alberga la mayor reserva genética viva de loros del mundo.
No se trata de una visita accesoria dentro del programa. La Vera ocupa un lugar fundamental tanto en la historia del Congreso como en el trabajo de Loro Parque Fundación. El centro abrió en 1998, año en el que se celebró también la cuarta edición del encuentro internacional, y desde entonces se ha convertido en uno de los grandes referentes para el manejo, la reproducción y el conocimiento de psitácidas.
Para los congresistas, recorrer sus instalaciones significa acceder a un espacio extraordinario por la diversidad genética que custodia, pero también observar de cerca metodologías, instalaciones y experiencias que después pueden alimentar nuevos debates, investigaciones y proyectos de conservación.
Un Congreso que continúa más allá de las conferencias
La ciencia ocupó el centro del programa, pero la experiencia del Congreso no terminó al abandonar la sala de conferencias.
La noche del 15 de septiembre, el Lago Martiánez se transformó en escenario de la Tropical Night, un encuentro que llevó la convivencia entre participantes a uno de los espacios más emblemáticos de Puerto de la Cruz. Después de una intensa primera jornada científica y de las visitas a La Vera, el evento ofreció una oportunidad diferente para reencontrarse y compartir experiencias en un ambiente distendido.
Un día después, el Congreso cambió el norte de Tenerife por el sur de la isla. La Beach Party en Siam Park trasladó a los participantes a otro de los proyectos emblemáticos del Grupo Loro Parque y añadió una nueva dimensión a una agenda social concebida para mostrar también algunos de los lugares más singulares de Tenerife.
Y el Hotel Botánico & The Oriental Spa Garden, que había servido de punto de partida con el cóctel de bienvenida, vuelve a cerrar simbólicamente el círculo con la Cena de Gala del 17 de septiembre, broche social de esta edición.
De este modo, Puerto de la Cruz, La Vera, el Lago Martiánez, Siam Park y el Hotel Botánico se han convertido durante estos días en escenarios de un mismo encuentro, proyectando al exterior no solo la capacidad científica y organizativa vinculada al Congreso, sino también el atractivo de Tenerife como destino capaz de reunir conocimiento, naturaleza, turismo y hospitalidad.
La ciencia se lleva a la práctica
La experiencia se prolonga además más allá de la clausura oficial. Del 18 al 20 de septiembre, Loro Parque acoge un programa de talleres especializados con un marcado carácter práctico.
Las jornadas están dedicadas respectivamente a cría a mano y manejo, nutrición y enfermedades, prevención y tratamientos, y reúnen a especialistas como Matthias Reinschmidt, Lubos Tomiska, Heike Mundt, Rafael Zamora, Patrick Ghysels, Marcia Weinzettl, Michael Lierz, Richard Heidrich e Isabelle Kalmar. El formato está planteado para abordar casos concretos, compartir experiencia profesional y profundizar en cuestiones que requieren un tratamiento más aplicado.
Es una prolongación natural de la filosofía de un Congreso que nunca ha entendido la ciencia como un conocimiento aislado, sino como algo que debe trasladarse al manejo diario y, finalmente, a la conservación.
Cuarenta años después, la misma pasión
Durante estos días, entre conferencias, desayunos de trabajo, visitas a La Vera, encuentros sociales y conversaciones en decenas de idiomas, ha vuelto a aparecer la misma idea que dio origen al Congreso hace 40 años: compartir conocimiento multiplica su capacidad para proteger a los papagayos.
El Congreso dejó además un importante avance para la conservación: Tailandia enviará a Loro Parque Fundación una pareja de cacatúas palmeras stenolophus, una de las más raras del mundo, tras la firma de un acuerdo destinado a reforzar la red de seguridad de la especie y su incorporación a la mayor reserva genética viva de loros del mundo.
El XI Congreso Internacional sobre Papagayos de Tenerife no ha sido únicamente la celebración de una trayectoria. Ha sido también una mirada hacia lo que viene. Una constatación de que, ante desafíos ambientales cada vez más complejos, la cooperación entre científicos, veterinarios, criadores y conservacionistas resulta más necesaria que nunca.
Y, cuarenta años después, Tenerife sigue siendo el lugar donde esa comunidad mundial vuelve a encontrarse.




La Vera: donde la conservación puede verse de cerca

