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El reloj de la población mundial de Loro Parque, basado en las estimaciones del Departamento de asuntos económicos y sociales de las Naciones Unidas, ha alcanzado esta semana la cifra histórica de 7700 millones de personas. Según esta tendencia de aumento poblacional, para el año 2023 ya se superarán los 8000 millones de personas y los 10 000 millones en 2056. Esto implica que cada vez hay más habitantes, pero también más especies amenazadas.

En este sentido, Loro Parque Fundación advierte de que la enorme presión de una población creciente que está expulsando a los animales de sus hábitats. Así, se estima que en África, antes de que llegaran los europeos, podrían haber existido más de 29 millones de elefantes. Sin embargo, ya en 1935 la población descendió de 10 millones a menos de 440 000 ejemplares, según un estudio realizado por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza en el año 2012.

 

Esta misma situación le ha ocurrido a las ballenas azules, cuya población en la Antártida pasó, en menos de un siglo, de 340 000 a poco más de 1000 ejemplares. Afortunadamente, gracias a la protección internacional, la población de esta especie se recupera lentamente. No obstante, algunos cetáceos como la vaquita de México  no han podido mejorar su realidad y se encuentran al borde de la extinción con menos de 50 ejemplares.

En la actualidad, las estimaciones de Naciones Unidas resaltan que el 57% de la población mundial ya vive en ciudades, lejos del contacto con la naturaleza y los animales. Además, se calcula que en 2050 ese porcentaje superará el 80%, haciendo que el contacto con la naturaleza sea todavía más escaso y que muchas personas no tengan la oportunidad de establecer vínculos afectivos con los animales salvajes.

Asia es el continente más poblado del planeta, con 4478 millones de personas y una densidad de 144 personas por kilómetro cuadrado, seguido por África, con 1246 millones, y Europa, con 739. Las densidades poblacionales en Europa y América no superan las 30 personas por kilómetro cuadrado y, aun así, la enorme cantidad de infraestructuras y el uso agrícola han fragmentado y reducido los hábitats naturales.

Este problema de sobrepoblación afecta a todos los individuos, pues el agotamiento de recursos, la deforestación y la contaminación son tan solo una muestra de las consecuencias que afectan a todo el mundo.

Por esta razón, el papel de los centros de conservación de la vida silvestre, como Loro Parque, es más importante que nunca: es necesario mantener el contacto vivo entre los animales y los ciudadanos. Por ello, la misión de los zoológicos modernos es luchar para preservar las especies en peligro de extinción, trabajar para incrementar el conocimiento científico sobre las especies animales para protegerlas y buscar inspirar el amor y la protección de los animales por todos sus visitantes. Con todo ello, en un mundo cada vez más poblado y urbano, los zoológicos son la embajada de los animales y de la naturaleza.